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Mayo Clinic Proceedings
La mención de antecedentes familiares debería servir para iniciar la prevención de la enfermedad coronaria
Análisis del estudio MESA: Multi-Ethnic Study of Atherosclerosis.


Si un paciente menciona que tiene un pariente de primer grado con enfermedad coronaria es suficiente para predecir riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica propia y tiene el mismo rendimiento diagnóstico que evaluaciones más complejas. Por lo tanto, la prevención podría iniciarse contando con ese dato.

Así lo sugiere el estudio “Basic vs More Complex Definitions of Family History in the Prediction of Coronary Heart Disease: The Multi-Ethnic Study of Atherosclerosis” (Mayo Clinic Proceedings; 93 (9) Págs: 1213 – 1223; 2018).

La prevención primaria de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica se basa en la identificación precisa de adultos que se beneficiarán de las intervenciones de estilo de vida y farmacológicas destinadas a la reducción del riesgo. En este contexto, la recopilación de información sobre los antecedentes familiares de enfermedad coronaria (EC) puede representar una herramienta económica y basada en la evidencia para mejorar la evaluación del riesgo de ASCVD y guiar las terapias preventivas.

Sin embargo, la definición de antecedentes familiares utilizada en estudios epidemiológicos previos ha sido muy heterogénea y varía según la población evaluada. Por ello, no está incluida entre los sistemas de evaluación de riesgo como el Score de Framingham o el Pooled Score Equations.

En consecuencia, los investigadores se propusieron determinar si diversas definiciones de antecedentes familiares, en una población con diversidad étnica, difieren en su capacidad predictiva de eventos de enfermedad cardiovascular aterosclerótica.

Para cumplir con ese objetivo se utilizaron los datos del estudio MESA (estudio multiétnico de la aterosclerosis) que reclutó 6814 participantes entre 2000 y 2002, de 45 y 84 años y pertenecientes a diversas etnias (blanco, negro, hispano o chino Americano). Los sujetos estaban libres de enfermedad vascular aterosclerótica al inicio del seguimiento.

Se definió “cualquier antecedente familiar” a un evento coronario ocurrido en un familiar de 1er grado, independientemente de la edad y “antecedente familiar de evento prematuro” si el evento ocurrió en un familiar de 1er grado antes de los 55 años en hombres o 65 años en las mujeres. Asimismo, se utilizó el sist6ema FRA (Familial Risk Assessment), una herramienta validada para catalogar el riesgo familiar como fuerte, moderado o débil.

Los resultados que se analizaron incluyeron enfermedad coronaria, accidente vasculoencefálico, arteropatía periférica, angina de pecho e insuficiencia cardíaca congestiva. Los modelos multivariados ajustados de Cox examinaron la asociación de definiciones de EC con eventos. Las estadísticas C y el índice de reclasificación neto examinaron la contribución pronóstica incremental de cada definición.

Entre los 6.200 participantes, las proporciones de cualquier antecedente familiar y antecedente familiar de evento prematuro fueron 36% y 16%, respectivamente, y de riesgo familiar débil, moderado y fuerte fueron 20%, 16% y 20%, respectivamente. Durante una mediana de seguimiento de 10.1 años (rango, 0.02-11.5 años), 741 participantes experimentaron un evento compuesto.

En comparación con la ausencia antecedentes familiares, cualquier antecedente familiar de evento prematuro se asoció con un riesgo incrementado enfermedad coronaria, angina de pecho y enfermedad cardiovascular aterosclerótica (cocientes de riesgo [IC del 95%]: 1,4 [1.1-1.8], 1.6 [1.2-2.1] y 1.3 [1.1-1.5], respectivamente). Se obtuvieron resultados similares para antecedentes familiar prematuro, en comparación con ausencia de antecedentes familiar y para FRA fuerte, en comparación con FRA débil para estos tres resultados clínicos. Sin embargo, no hubo asociación con eventos vasculares no coronarios.

En comparación con los factores de riesgo tradicionales (estadística C =0,740), cualquier antecedente familiar, antecedente familiar de evento prematuro, y FRA mejoraron la discriminación de ocurrencia de un evento cardiovascular aterosclerótico (p <0,01 para todas las comparaciones); pero las diferencias en las estadísticas C entre cualquier antecedente familiar  (0.743), antecedente familiar de evento prematuro (0.742) y FRA (0.744) fueron numéricamente pequeñas, al igual que las diferencias en el índice de reclasificación neta.

Como conclusión se halló que una sola pregunta con respecto a la presencia de EC en cualquier pariente de primer grado tiene el mismo rendimiento que las evaluaciones más complejas en la predicción de enfermedad coronaria.

Se demostró también que las definiciones de EC de diferente complejidad son factores de riesgo independientes para eventos de ASCVD.

Todos los enfoques para definir la EC considerados en el análisis de los investigadores parecieron desempeñarse de manera similar en la mejora de la predicción del riesgo de enfermedad coronaria, apoyando el uso de un enfoque simple y práctico para definir la EC en la práctica clínica habitual que apunta a la prevención de la enfermedad coronaria.