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Manejo de las secuelas post alta
El alta hospitalaria no significa el punto y final de la enfermedad
Un estudio sugiere la importancia del seguimiento de los pacientes tras el alta en la UCI


Para fomentar la recuperación de los pacientes después de un alta hospitalaria, los profesionales sanitarios suelen prestar especial atención al trasfondo de la enfermedad aguda que motivó la hospitalización. ¿Pero qué sucede tras el alta de la unidad de cuidados intensivos (UCI)? El camino hacia la recuperación es largo, y a menudo, los ex pacientes de la UCI experimentan una combinación de problemas físicos, mentales y cognitivos que pueden llegar a afectar a su reintegración a la sociedad e incluso a su vuelta al trabajo y a la capacidad de asumir sus actividades sociales anteriores. Esto es, quizás, el determinante funcional más relevante para la vida de un paciente tras el alta de la UCI. El resultado implica no solo la recuperación física del individuo, sino su recuperación psíquica y neurocognitiva completa, en todos los ámbitos.

El enfoque de los programas de rehabilitación, generalmente, se fija en la recuperación física de los pacientes, según explica un reciente estudio del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad Radboud, en los Países Bajos. Sin embargo, “muchos estudios demuestran que los pacientes a los que se les da el alta de la unidad de cuidados intensivos sufren una amplia gama de problemas físicos (dolor, fatiga), mentales (ansiedad, depresión) y cognitivos (problemas de memoria y planificación). Estos problemas, también llamados ‘síndromes de atención postintensiva’ (PICS), pueden durar meses o incluso años”.

Durante su análisis, los investigadores del Instituto Radboud revisaron 36 estudios que incluían a más de 5.000 pacientes que pasaron por la Unidad de Cuidados Intensivos y hubieran sido dados de alta entre tres o más de seis meses después. “Nonpharmacologic Interventions to Prevent or Mitigate Adverse Long-Term Outcomes Among ICU Survivors: A Systematic Review and Meta-Analysis*.” (Critical Care Medicine Journal. 2019; 47: 1607-1618.). En su investigación sostienen que este tipo de pacientes a los que ya se les ha dado el alta, no solo se están recuperando de su enfermedad aguda sino que también experimentan un período de riesgo generalizado de padecer diversos eventos adversos para su salud que se deben tratar y tener en cuenta en todos los casos.

Los resultados se clasificaron en cinco ámbitos: Salud física, mental, cognitiva, calidad de vida y otros resultados después del alta hospitalaria. Por otro lado, las intervenciones investigadas se basaron, entre otros, en programas de ejercicio y rehabilitación física, seguimiento, programas psicosociales, alimentación y educación.


Rehabilitación física y cognitiva

En el 72% de los estudios revisados se informaba sobre la calidad de vida de los pacientes, y sólo en un 11% (cuatro estudios) se hacía referencia a los resultados cognitivos de los mismos. Además, en 13 estudios se hablaba de depresión.

Por otro lado, los programas de ejercicio y rehabilitación física sí se asociaron con una mejora significativa del componente mental de la calidad de vida de los pacientes tras el alta hospitalaria.. 

Los autores establecen que “los resultados adversos a largo plazo son causados por una combinación compleja de factores, lo que dificulta el diseño de intervenciones efectivas. El estado de salud previo a la UCI de los pacientes es probablemente el factor más importante y las características personales, como el afrontamiento y la capacidad de recuperación, pueden modificarse mediante intervenciones posteriores a la UCI”.

Asimismo, el estudio explica que durante el ingreso en la unidad de cuidados intensivos los factores de riesgo pueden reducirse aplicando la movilización temprana, mediante la minimización del dolor con la sedación y la reducción de la duración de la ventilación mecánica en los pacientes. A parte, después de la UCI y el alta hospitalaria, la prevención y el tratamiento de los resultados adversos deben continuar.

En base a estos hallazgos, el desarrollo y la implementación de tratamientos no farmacológicos efectivos, con el objetivo de prevenir o mitigar los resultados adversos a largo plazo y mejorar la calidad de vida de los pacientes, son efectivos. De este modo, en el estudio se recomienda aplicar programas combinados de rehabilitación cognitiva y física para mejorar el rendimiento en ambos casos. Eso sí, siempre que sean personalizados, los resultados serán más efectivos y eficaces.

Además, dado el vínculo entre los resultados físicos, mentales y cognitivos, y la combinación de problemas que experimentan los pacientes, los autores refieren la necesidad de aplicar tratamientos multidisciplinarios que abarquen todos los ámbitos del paciente, tanto físico, como mental y social. Con el conocimiento de las consecuencias a largo plazo de las estadías en la UCI, el alta de un paciente no significa el punto y final de la enfermedad.

Los médicos, y sanitarios en general, no solo deben dedicarse a las urgencias de la enfermedad aguda sino también deben buscar activamente la promoción posterior de la salud fortaleciendo a los pacientes y aprovechando sus reservas fisiológicas. De ahí que los profesionales sanitarios deban ir más allá: la prevención y el tratamiento de los resultados adversos deben continuar tras el alta con programas de rehabilitación, apoyo social, estrategias clínicas de seguimiento de la UCI o programas psicológicos, entre otros.



REFERENCIAS
Geenes W, van den Boogaard M, and van der Hoeven J. Nonpharmacologic Interventions to Prevent or Mitigate Adverse Long-Term Outcomes Among ICU Survivors: A Systematic Review and Meta-Analysis*. Critical Care Medicine Journal. 2019; 47: 1607-1618.