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La fototerapia podría aumentar la calidad de vida de los pacientes con colangitis biliar primaria
Hasta ahora se ha usado como tratamiento experimental


La colangitis biliar primaria (CBP) es una enfermedad crónica autoinmune que afecta a los conductos biliares del cuerpo humano, que son los encargados de transportar la bilis desde el hígado hasta el intestino delgado.

El diagnóstico se suele producir entre los 35 y los 60 años, y provoca que la bilis (una sustancia generada en el hígado y que participa en el proceso de eliminación del colesterol y de las toxinas) se acumule en el interior del hígado, lo que produce inflamación que, con el tiempo, puede provocar complicaciones severas como fibrosis, cirrosis o cáncer de hígado, patologías que pueden acabar en la necesidad de un trasplante de hígado o incluso el fallecimiento de la persona afectada.

Esta enfermedad puede provocar astenia y se asocia frecuentemente con prurito intratable para el cual las opciones de tratamiento actuales, a menudo, no tienen éxito. Sin embargo, la fototerapia se usa como tratamiento experimental para esa picazón asociada a CBP cuando fallan los tratamientos alternativos mejor estudiados.

Por todo ello, investigadores de Reino Unido han realizado una revisión sistemática entre más de 3.850 artículos para proponer hipótesis comprobables sobre el mecanismo de acción de la fototerapia para atenuar el prurito de esta enfermedad hepática “Pruritus secondary to primary biliary cholangitis: a review of the pathophysiology and management with phototherapy.” (British Journal of Dermatology. 2019;181:1138-1145).

Según sus conclusiones, los autores sugieren que la fototerapia puede tener un papel fundamental en la mejora del prurito en pacientes con enfermedad hepática colestásica.

A pesar de que puede ser considerado como un tratamiento seguro y efectivo en este tipo de enfermedad, a menudo la fototerapia está reservada para pacientes con picazón refractaria ante otras opciones de tratamiento. Sin embargo, su mecanismo de acción aún no se comprende completamente, de ahí la importancia de esta investigación.

Estrategia del estudio

El estudio comenzó en abril de 2018, cuando el grupo de expertos de Newcastle buscó en PubMed  artículos relacionados con la picazón en la enfermedad colestática en la que se incluyeran términos de búsqueda como "prurito", "colestasis", "picazón", "UVB", o "fototerapia". Como resultado, obtuvieron 3.855 títulos y resúmenes publicados en los últimos 5 años, en el que se incluyeron tanto estudios en animales como en humanos e informes de casos reales. Con este método, finalmente resultaron adecuados para este estudio un total de 50 artículos.

Así, en su investigación, los autores han combinando la evidencia de la literatura junto a su propia experiencia en el área para formular varias teorías que discuten la fisiopatología de la picazón colestática y los mecanismos de atenuación por fototerapia, lo que podría ayudar al reconocimiento de nuevos objetivos terapéuticos.

Al igual que pasa en otras enfermedades colestáticas, el prurito es un síntoma común de la colangitis biliar primaria, y hasta el 80% de los pacientes informan de este síntoma, que tiene un profundo efecto negativo en la calidad de vida de los afectados.

Ninguna terapia individual es completamente efectiva en el tratamiento del prurito colestásico, por lo que los pacientes a menudo requieren una combinación de estrategias de manejo de acuerdo con las guías de tratamiento actuales. Por eso, los investigadores se han centrado en su investigación en el papel de  varios mecanismos, como las sales biliares o las enzima ATX y LPA, entre otros.

El papel de las sales biliares en la fisiopatología del prurito es complejo, y las vías involucradas aún no están completamente claras. De hecho, según el estudio, las sales biliares se acumulan en la piel y la sangre de los pacientes con colestasis, causan prurito en voluntarios sanos tras la inyección intradérmica y, si se ingieren, empeorarán el prurito en pacientes con colestasis. Los tratamientos que reducen el prurito, como el drenaje nasobiliar y la colestiramina, reducen también los niveles séricos, lo que demuestra que la interrupción de la circulación enterohepática de las sales biliares mejora el prurito. Pero, estas sales biliares tienen propiedades variables, incluida la solubilidad en agua y grasa, y por lo tanto es probable que ejerzan diferentes efectos sobre los receptores mediadores del prurito según el paciente. Lo que sí creen los investigadores, es que las sales biliares median en los efectos pruríticos a través de dos receptores clave: TGR5, expresado en las neuronas sensoriales, y el factor de transcripción nuclear FXR.

Por su parte, la radiación UVB convierte la previtamina D3 (7-deshidrocolesterol) en D3 (colecalciferol) en la piel. Aunque el mecanismo exacto no está claro, es posible que la estructura molecular de las sales biliares se altere por la fototerapia. Por tanto “la acción ultravioleta promueve una mayor excreción urinaria de sales biliares y altera la estructura de la sal biliar, aunque una regulación positiva patológica de los receptores TGR5 y FXR, independiente de los niveles elevados de ácido biliar, puede ser suficiente para inducir el prurito”, comentan los autores.

Asimismo, en su revisión médica, los investigadores explican que la enzima ATX generaría un potente mediador de picazón, el LPA. Originalmente se entendía que el LPA estaba involucrado con la proliferación celular y la oncogénesis; sin embargo, en los últimos años, los estudios han demostrado un papel importante del LPA en el prurito, porque han encontrado que sus niveles se correlacionan directamente con la intensidad del picor.

Hay que seguir investigando

Se sabe que la fototerapia y la radiación UV tienen un efecto sobre varias proteínas y receptores en la piel. “Los hallazgos respaldan claramente el papel de UVB en la modulación del receptor tanto en enfermedades cutáneas inflamatorias como no inflamatorias. Por eso, planeamos probar nuestras hipótesis midiendo el perfil de sales biliares séricas y urinarias, los niveles de vitamina D y los ácidos biliares de la piel antes y después de la fototerapia, para evaluar cómo se correlacionan con la intensidad del prurito”, apuntan.

De ahí que, en sus conclusiones, los autores de este reciente estudio comenten que la fototerapia es básica en la mejora del prurito en pacientes con enfermedad hepática colestásica. “El mecanismo de acción de la fototerapia aún no se comprende completamente. Los próximos pasos serán evaluar objetivamente la eficacia de la fototerapia en el prurito colestásico, obtener más conocimiento sobre las vías subyacentes y, posteriormente, probar su uso. Esto podría conducir a una mayor comprensión de su funcionamiento, identificar objetivos terapéuticos novedosos y refinar los protocolos de fototerapia futuros, lo que conduciría a un mejor control de la picazón y un aumento de la calidad de vida en pacientes con colangitis biliar primaria”.


REFERENCIAS
Hussain A.B., Samuel R, and Hegade V.S., et al. Pruritus secondary to primary biliary cholangitis: a review of the pathophysiology and management with phototherapy. British Journal of Dermatology. 2019;181:1138-1145